En una guerra no hay vencedores ni vencidos, porque nadie puede escapar de la memoria de la guerra, esa que perdura más allá de las páginas de la historia, esa que aja el suieño irrumpiendo en mitad de la noche, el estrépito del teléfono rasgando el desasosegado silencio, una inusitada calma consecuencia de noches en duermevela, la sangre golpea la sien como el mar enfurecido abraza con violencia las rocas del espigón, unas palabras inconexas, una voz neutra, el corazón latiendo en la garganta, un pellizco sobre el muslo, un dolor abrasador afirma que esta vez la pesadilla es real, se parece demasiado a los sueños, sólo que está vez parece mucho menos real, el fantasma de la guerra deambulará condenado en un hijo sin recuerdos, una esposa con demasiados recuerdos, unos padres que recuerdan, para todos ellos la guerra ha acabado, ahora empieza otra guerra, una guerra que jamás podrán vencer, la memoria.
Trini — 16-05-2005 23:27:29
Xavier Cano — 17-05-2005 12:30:19
Irisha — 18-05-2005 23:16:27
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