No siempre ha sido así, ahora adquirir una caja de preservativos, es más sencillo que comprar hachís en Tánger, puedes encontrarlos en el súper, una gasolinera, en los servicios de cualquier bar o restaurante, un todo a cien o en máquinas expendedoras, eso sí, es de agradecer que hayan suprimido las simpáticas voces electrónicas, para evitar situaciones como “Sus condones, gracias”, o peor aún “Ha elegido usted, condones con estrías, placer extremo”, pero hubo un tiempo, en que la única forma de acceder a ellos, era a través de una farmacia y por medio del estricto farmacéutico, porque ahora están ahí, al alcance de cualquiera, junto a las pastillas de la tos y los caramelos balsámicos, que no sabes si estás cogiendo un paquete de caramelos con excitante sabor a kiwi, o condones acción vapor para el resfriado, pero antaño, sólo les faltaba poner cajas fuertes de apertura retardada, como en los bancos, y es que después de comprar diez o doce cajas de aspirinas, si la situación era propicia, y la vecina del cuarto no había entrado en el último momento a por las pastillas del azúcar para su anciana madre, te armabas de valor y pedías con un hilo de voz trémula, una caja de preservativos, profilácticos o condones, y entonces si habías tenido suerte y el farmacéutico pudo entender algo de tus balbuceos, con rostro y voz de presentador de telediario edición madrugada, te preguntaba si los querías de 12 o 24 (24, … Así me durarán más, … Pero y si piensa que soy un obseso, …) “12 por favor”, lograbas por fin responder, y entonces es cuando el tiempo parecía detenerse, mientras el farmacéutico se dirigía a la parte posterior de la trastienda, y en un instante que a ti te parecía eterno, y donde la farmacia parecía observarte con inquisitorios ojos, un sudor frío te recorría las palmas de las manos, hasta que al final un sonido te devolvía a tu estado normal, “Su cambio, gracias”.
Rashin — 26-05-2005 17:51:44
Xavier Cano — 27-05-2005 09:27:53
tt — 27-05-2005 10:43:50
pau — 30-05-2005 14:17:30
Trini — 02-06-2005 12:40:47
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